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miércoles, 1 de abril de 2009

Biografía de Arigar

Aridio García Núñez:DSC_0015

-Arigar-. Nació en la ciudad de San Francisco de Macorís, República Dominicana, en el año 1973. En el año 1990, se gradúa en dibujo y pintura con altas calificaciones en la Escuela de Bellas Artes de su pueblo natal. Durante los años 1997 y 2000, obtiene una Licenciatura en Artes Plásticas, Mención pintura, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD.
A lo largo de su joven carrera artística, ha participado en importantes exposiciones colectivas, tanto en el país como en Estados Unidos y Europa. Ha presentado varias exposiciones individuales que le han merecido la atención y el reconocimiento de la crítica de arte especializada. Exposiciones Individuales:
2006 - Segunda Individual “Arquitectura de fantasía”, Museo de Las Casas Reales, Santo Domingo, República Dominicana.
2006 - Museo Maestro Cándido Bidó, Bonao, República Dominicana.
2006 - Sala de Exposiciones Temporales Centro de la Cultura de Santiago, Santiago, República Dominicana.
2006 - Sala de Exposiciones Temporales, Casa de la Cultura de Puerto Plata, Puerto Plata, República Dominicana. 2005 - Primera Individual "Signos de Reflexión", Casa de la UNESCO, Santo Domingo._ - XXIII Bienal de Artes Visuales de Santo Domingo, Museo de Arte Moderno, MAM._ Ha participado en exposiciones tales como: 2005 - Expo colectiva “El Quinto en La Quinta”, Sala de exposiciones Quinta Dominicana, Santo Domingo. - Expo colectiva "Fausto & Amigos", Apertura El Mural Galería de Arte, Santo Domingo, República Dominicana.
- Expo Colectiva Latin American Art Museum, Pomona, California. - Colectiva Internacional con los auspicios de Galería de Arte Nader
Latin American Art Expo, Londres.
- Expo Colectiva Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, CODAP. 2000 - “Huellas, Cuerpos y Signos”, Salón de Exposiciones UASD._ 1998 - “Exposición de Grabado”, Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD._ 1998 - "Expo Colectiva Pintura y Grabado", Ayuntamiento de Villa Altagracia, República Dominicana. 1997 - “Expo Arte”, categoría Pintura y Escultura, Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD._ 1990 - “Pintura y Grabado”, Ayuntamiento de Villa Altagracia - “Dibujo y Pintura”, Escuela de Bellas Artes, San Francisco de Macorís._ Actualmente es Profesor de Pintura y Dibujo. Es miembro activo del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP).
- Premio Expo colectiva Concurso Agro y Naturaleza, Santo Domingo, República Dominicana. 2004 - “Exposición de Reconocimientos”, Colegio Dominicano. de Artistas Plásticos - “Agro y Naturaleza”, Junta Agro-Empresarial Dominicana._ 2002 - “El Tiempo en la Travesía de la Representación”, Salón de Exposiciones, UASD._ - “Agro y Naturaleza”, Junta Agro-Empresarial Dominicana._
2001 - Exposición de Pintura “Plan Presidencial”, PPCP, Av. España._

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martes, 9 de diciembre de 2008

COMUNICADO DE PRENSA

Aridio García

COMUNICADO DE PRENSA

LA CASA COMO SIMBOLO PICTORICO EN LA NUEVA EXPOSICION IDIVIDUAL DEL ARTISTA ARIDIO GARCIA EN EL CENTRO DE LA CULTURA DE SANTIAGO

Santo Domingo.- Con los auspicios de la Secretaría de Estado de Cultura, el Centro de la Cultura de Santiago inaugurará este miércoles 20 de Diciembre a las 7:30 de la noche, la tercera exposición individual del pintor dominicano Aridio García. La muestra está integrada por unas veinticinco pinturas de variados formatos producidas en óleo y acrílico sobre tela.

La exposición que tiene como titulo “Arquitecturas del alma”, está constituida por una colección de obras en las que el artista reitera su visión temática y estética sobre la concepción teológica, poética y artística de la casa como hábitat de la conciencia y el alma individual y colectiva.

Aridio García es un joven pintor dominicano nacido en San Francisco de Macorís, que durante los últimos años ha revelado una sostenida y ascendente carrera artística que le ha permitido exponer exitosamente sus obras en salas tan importantes como el Museo de las Casas Reales y la sala de exposiciones temporales de la UNESCO, ambas instituciones de la Secretaría de Estado de Cultura ancladas en el Casco Colonial de Santo Domingo.

Sus obras han sido igualmente distinguidas y expuestas en el Museo de Arte Moderno en ocasión de la XXl Bienal Nacional de Artes Visuales y en el Pomona Museum de Chicago, además de diversas salas de exposiciones de Londres y Bélgica. Recientemente fue distinguido con un premio de honor en el Concurso de Arte Agro y Naturaleza.

El artista, estudiante avanzado de teología y estudios de dibujo en Altos de Chavón, es egresado de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. García reveló que si bien su propuesta estética toca a profundidad el simbolismo de la casa como el cuerpo humano receptor del alma y el espíritu, en lo más profundo de su ser late su preocupación social por los millones de personas y familias que en todo el planeta sólo tienen como techo la cobija del aire y el cielo.

Aridio García, al referirse a la presentación de su tercera exposición individual en el Centro de la Cultura de Santiago, destacó su profundo entusiasmo y deseo de exponer en una ciudad de tanta tradición cultural como Santiago, donde además de la exhibición de sus pinturas, también podrá compartir con la activa comunidad artística y cultural de la Ciudad Corazón.

La muestra, que tiene como Curador al reputado crítico de arte y curador dominicano Abil Peralta Agüero, permanecerá abierta al público durante todo el mes de Diciembre y Enero como una propuesta del Centro de la Cultura en ocasión de la Navidad y como bienvenida al nuevo año 2007. Después de agotar su temporada de exhibición en Santiago, la nueva individual de Aridio García será presentada en el mes de marzo en la casa de la Cultura de Puerto Plata.

SIGNOS DEL PENSAMIENTO => SIGNOS DE LA PINTURA

ARIDIO GARCIA:
SIGNOS DEL PENSAMIENTO => SIGNOS DE LA PINTURA

Por: Odalís G. Pérez
Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) y de la Asociación Dominicana de Críticos de Arte (ADCA)

Cuando el pintor enciende el lienzo con las luces del color, líneas, puntos y sombras del espacio articulado como poiesis, la obra empieza a decir sus contenidos, sus pulsiones, catexis y contracatexis desde el contraste, la figuralidad y la extensión de la forma combinada, aterida a una superficie que desde la imagen sitúa, reconoce, inscribe su propio lenguaje.
La pintura como conjunción y metanarración, origina lo que el pintor no puede ya olvidar frente al espejo, la sombra o el pensamiento. Se trata de signos que estremecen la fuerza mágica del organismo. Gesto y metáfora que no impide la avalancha, el empuje de un imaginario que se percibe allí donde lo plasmado, lo narrado y lo reconocido solicitan un representamen, símbolo y coacción de un deseo donde permanece lo pictórico en el mismo espesor del dispositivo figural.
La visión que desde estas pinturas nos ofrece Aridio García, se nutre de sueños, espejos y conductos secretos que debemos leer, esto es, abrir desde una concha geológica y visionaria que se percibe como luz, cuerpo y huella de seres visibles e invisibles luchando contra un obstáculo vital, contra ese muro que desde la ambigüedad ayuda a resituar el mundo descompuesto, destotalizado, deconvertido y pronunciado por los ejes propios de un pensamiento también fragmentado.

Desde que Aridio García (1973, San Francisco de Macorís) asumió el compromiso de pintar como acto devocional, el lienzo se convirtió para él en espacio y evidencia, signo infuso y difuso revelado mediante la creencia y el tempo de la imagen fantástica, lírica y poética, desde la cual se quiere interrogar lo uno, lo múltiple, lo extenso y lo intenso en lo visible.
Pero el artista quiere describir debajo de las estrategias de lo pictórico, aquello que no se puede, no se debe, no es posible narrar desde una técnica específica. El pintar y lo pintado se expresan en ese inconsciente desplazado, suspendido o tachado que sostiene el plexo imaginario y poético-pictórico. Aridio García no se detiene ante ese lienzo que reta su ojo y su mano, su pulsión y racionalidad.
De hecho, se trata de un desafío a la intuición y la memoria cósmica. A través del tema y la forma-sentido, el asombro conquista la imaginación sentiente y dinámica. Presencia, homenaje al sueño, a las vísceras del cuerpo y al espacio bíblico, aseguran los vértigos del espectador y el artista. Pues el tacto y el elemento participan de ese diálogo que estremece, explicita, moviliza toda máscara y furor del cuerpo.
Formas diluidas, intestinales y embriológicas producen el horizonte negro, la naturaleza viviente en el reflejo que amarra y presiona, para de esta suerte crear en contraorden, los caminos que conducen a la sombra de un infinito que está en el ojo y la mano. El creador interroga aquello que habita en el orbe y la llamarada, propiciada por las cromías y toda la línea de una gama colorística utilizada para manipular el espacio visional del artista y el espectador.
Estados inmateriales, puntos de la huella convertida en telos y ejecución de visibilidades; composiciones que desde una mirada surreal aborda todo plexo en el marco de una fundación. ¿Elección de un gesto? ¿Materia en reversión? ¿Foco dicente de un sentido originario de lo visual? Lo que sucede es que toda estética de lo onírico aspira a la sensualidad del cuerpo extrañado, metaforizado, roto en su deseo y sus excesos.
El artista, que ha pasado por la academia de estudios superiores, se graduó de Licenciado en Artes Plásticas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en la Facultad de Artes. Desde sus años de aprendizaje la búsqueda simbólica fue su pasión y su guerra secreta. Aparte de los estudios académicos y particulares, Aridio García estima y cualifica los valores de un oficio que acepta de forma cuasi-religiosa.
Los símbolos bíblicos y las travesías secretas constituyen para el lo numinoso, aquello que desde la tensión interna se produce en lo maravilloso de un universo plástico y fantasmático. El artista ha hecho del silencio su heredad. El sentido que no agota el acto de pintar produce la subversión de un mito de la forma y un rumor de los elementos unificados en el dispositivo pulsional, este último advertido en una economía erótica y onírica particularizada en el acto creacional y disposicional del mundo mítico.
Piezas como Un paréntesis en la historia, Abraham e Isaac, Los recursos del silencio, Horizonte negro, Naturaleza viva, Forjadores de sueño y Amanecer en la urbe, testimonian una línea pictórica apoyada en la modernidad y la transmodernidad. El surrealismo lírico y la subjetividad estética motivadora del cuerpo-mundo de la pintura, se hace observable en la serie Tesoros en la tierra (I, II, III, IV, y V). Los cuadros en pequeños, medianos y grandes formatos, se constituyen bajo los apliques de una técnica mixta y óleo/lienzo.
Movimiento y color, así como cuerpo y significación, enuncian los contenidos y formas que organizan lo caótico del mundo en su movilidad. La sátira que revela Balas y Velas a propósito de las balas perdidas, participa de un contraorden surgente del imaginario poético y pictórico del artista. De ahí que para Aridio García, Nacimiento de las urbes, Frente a la ciudad dormida, A un paso del infinito, Conexión urbana y Baltimeo, aspiren a crear una confluencia y un marco de subjetividad artizada en los mundos de su pintura.
La biología de formas pictóricas neosurrealistas, motiva la visión que particulariza el asombro, la intuición y el universo pictórico, allí donde los orígenes y las raíces movilizan y pronuncian una semántica de lo visible, de los elementos de la tradición moderna y tardomoderna. Aridio García se acerca a lo ignoto como perspectiva y presencialidad de una visión que permite entender el campo de una travesía abierta a las posibilidades de la existencia, fragmentada y asumida como concepción del mundo y de las cosas.

CASAS DE ILUSION Y FANTASIA



CASAS DE ILUSION Y FANTASIA





Delia BLANCO
Antropóloga-Doctora en Letras
Crítica de Arte y Curadora Independiente
Miembro AIDCA.

En estas obras recientes, Aridio García pone en evidencia la continuidad de su investigación plástica y visual, haciendo de “la casa” una obsesión formal, donde se juntan los sueños y las fantasías de este pintor cibaeño oriundo de San Francisco de Macorís.

Nos llama la atención la evidencia de la morada como punto de partida para establecer una dinámica de las formas geométricas, así como de los colores en una variación de movimientos y enfoques que en muchas de sus telas tenemos el sentimiento de estar frente a un decorado de la casa soñada, la casa ideal, la nunca habitada. Es a partir de esta ilusión que García enfoca toda su composición visual. El mismo artista explica que durante su infancia siempre contemplo las casas rurales que rodeaban los campos de su entorno existencial. Le provocaban mucha curiosidad e interés la diversidad de colores, siempre alegres, a pesar de la pobreza y de la precariedad del entorno rural.

Parece ser que el color se impone en la expresión plástica del pintor, es obvio que su cromática es encendida, llevada a tonos agudos que le dan a las formas rectangulares y cuadradas de cada una de ellas una energía que las saca de la realidad caribeña.

En muchos casos nos hacen pensar en escenarios cinematográficos dispuestos para la presentación de un teatro musical o escenarios para una película animada. Otra observación que podemos hacer es la ausencia de paisaje, las casas de García se valen visualmente por ellas mismas, ajenas al ambiente, a la atmósfera del entorno natural. Son casas solas y distanciadas cada una concentrada, recogida en su propia historia, como podría hacerla cada familia que las habitan, desconocidas y anónimas, de aquí, viene el misterio en el que está el ser humano por deducción en el interior cerrado, ya que ausente en el entorno; pero, queda la eventualidad de una ausencia total de hombres y mujeres que puedan habitar estas casas.

Desde este punto de vista estaríamos frente a fantasías de cuentos y leyendas que narran y evocan historietas fantásticas de duendes, hadas y seres sacados de los mitos populares.
García no niega ni rechaza su fantasía, en una de sus telas las casas se tuercen y se envuelven como tornadas y en otras se yerguen como personajes sacados de una comedia de humor Disney.
Esta exhibición marca una etapa decisiva en la carrera de García; en ella concentra todo un trabajo formal sobre la variación geométrica de las casas y la ampliación de su paleta de colores, pues logra una apertura de los tonos más agudos a los más sobrios que se acercan indiscutiblemente a los pigmentos encontrados en la misma tierra.

Queda por imaginar en la totalidad de estas telas la vida interior de cada una de ellas. La privacidad se mantiene en una ambientación de fantasía, sin embargo, las formas de los techos y su armazón arquitectónico nos ubican en un contexto rural de abandono ajeno a la humanidad.
Hace más de 20 años que los pobladores de los campos del Cibao han desertado de sus tierras de origen hacia las grandes ciudades y principalmente hacia la capital en busca de una vida mejor y dejando detrás de ellos la casucha, el rancho, el bohío que con los años y la nostalgia se convierte en un sueño perdido.

En la obra de García, “la casa” es ante todo un punto visual que confronta la modernidad y la ruralidad, el sueño y la realidad। Son casas elevadas por la fantasía de un artista que parece mantener un sueño único y una ilusión desde su infancia. Son casas de juego y casas de verdad, pero son ante todo, espacios plásticos en los que este artista ejecuta con su talento y soltura los colores de sus sueños.


HABITAR LO FANTASTICO

HABITAR LO FANTASTICO
Dra. Laura Gil phiallo
Encargada de Investigaciones MAM.

El hombre es, ante todo, un ser que habita. Toda la poética bachelardiana del espacio gira en torno a esa cualidad suya, en tanto que como ente natural, cultural y espiritual, no se limita a ocupar un espacio, sino que siente la necesidad insoslayable de otorgarle una significación, y de ordenar el conjunto estableciendo una jerarquización simbólica que le permita orientarse vitalmente. La misma palabra latina " templum", de la que se deriva la española " templo", significa " espacio ", en tanto que el modelo de toda ubicación espacial es la del espacio sagrado, el único verdadero y " fuerte", aquel al que tienden a imitar los demás. La presencia del hábitat, de la casa, como motivo recurrente y eje temático y argumental de toda la producción reciente de Aridio García debe considerarse, pues, con un criterio antropológico. La vivienda no es sólo una realidad física o utilitaria, sino un arquetipo, y por lo tanto, un hecho psicológico, existencial, estético y social, además de metafísico. El hombre habita, y es sabido que en los sueños, la vivienda se identifica con el cuerpo, y con el propio individuo. La integridad de la casa es paralela a la salvación del ser que la habita. "Mi casa es mi castillo", suele decirse. La casa es también el receptáculo de la intimidad, de la esencia verdadera, que se contrapone con el yo social, que a menudo se identifica con un rol solo parcialmente asumido, con una mascara o una fachada. De todos modos, el hombre, al menos desde el neolítico, se agrupa en poblados. Las intimidades se agrupan, y si bien no se fusionan, interactúan y se apoyan la una a la otra. Las casas de Aridio García, que son muy parecidas, casi iguales, asumen a veces unos rasgos de simplificación casi signográfica. Hay en estos poblados despoblados, donde no se ve un solo personaje, una suerte de coexistencia pacifica, un reconocimiento de la igualdad básica entre los habitantes, que se significan por la casa como símbolo, y una interacción sutil. Pese a la antes mencionada falta de personajes, aquí hay un silencio armonioso que nada tiene que ver con la especialidad y el soberbio aislamiento de los espacios y las figuras, por ejemplo, de De Chirico, o el vértigo solitario de las arquitecturas de Piranesi. La casa es también una forma concreta del arquetipo materno, como el pueblo y la ciudad, y por lo tanto, tiene una connotación de añoranza de la infancia, que es muy fuerte en el caso de Aridio García. La casa es grial, útero, cáliz, nido, un baluarte frente al mundo, y una crisálida donde se prepara el futuro. Casa y niñez son, en muchos sentidos, términos intercambiables, tanto más cuanto que en el ser humano la infancia es un periodo inusualmente largo entre los mamíferos, lo cual tiene unas consecuencias incalculables. Entre ellas, esa adaptabilidad sin límites de la especie, esa maleabilidad que lo hace habitar todos los rincones de la tierra, y expandir su hogar y su capacidad de conformar el medio que lo rodea al propio espacio sideral. La producción de Aridio García ha sido, hasta la fecha, amplia y variada, y se ha caracterizado por combinar, en proporción variable, recursos de la abstracción, la figuración y el simbolismo, así como a la asociación libre y la vinculación con lo onírico de los surrealistas. Con cierta frecuencia ha aparecido alguna que otra alusión, dentro de su imaginería, a los temas bíblicos, como el Arca o los patriarcas del Antiguo Testamento, además de alguna alusión a la problemática ecológica, y a la urbana. Es decir que su repertorio se concentra alternativamente en la historia, el lenguaje o el subconciencia, o los problemas de la modernidad. En la vigésima tercera Bienal Nacional de Artes Plásticas una pieza suya fue seleccionada por uno de los jurados más rigurosos que se han ocupado de la criba de los participantes que pudieran tener acceso a una premiación, en toda la historia del certamen. Esto constituye ya de por si un premio, y no podemos dejar de mencionar ese cuadro abstracto, que constituye una excepción significativa en un país donde muy pocos artistas se han decantado por la abstracción geométrica, entre ellos, en una de sus etapas, el maestro Darío Suro. Aridio García ha reencontrado allí, como en otro tiempo el orfismo de Delaunay, la idónea fusión entre geometría y cromatismo, con una cierta tensión vectorial para expresar el movimiento. En su caso, el movimiento perpetuo. La exposición que ahora nos ocupa se caracteriza por la gran variedad de recursos, además de la intensa producción. Nos encontramos con el trabajo de un artista comprometido con su labor, fogosamente activo y productivo, y unos trabajos en los que el nexo es mucho más argumental que formal, puesto que la capacidad de experimentación formal es llevada casi al paroxismo, aunque sea dentro del ámbito exclusivo no solo de la imagen bidimensional, sino estrictamente de la pintura. Pintura de la era de la fotografía, porque todo hay que decirlo. Porque desde que existe este nuevo arte de la luz, la pintura ha tenido que replantearse su ser mismo, y todo pintor ha de tomar, directa o indirectamente, la decisión de dialogar con el arte del lente o apartarse de el. Este segundo camino es el de Aridio García. Sus imágenes no se inclinan hacia el lado del hiperrealismo o el foto-realismo, sino hacia el de la subjetividad y, aun en el ámbito de lo figurativo, hacia el simbolismo y el onirismo. Tampoco parece seducido por la estética de lo efímero y de la velocidad, por la imagen cortada, ni por ninguno de los recursos propios de la estética fotográfica que los pintores vienen asumiendo desde los tiempos de Corot y de los impresionistas, del mismo modo en que muchos fotógrafos se volcaron, y lo siguen haciendo, hacia el pictorialismo. García es en todo punto un pintor, y su obra se concentra en los recursos pictóricos del color, de la materia y de la pincelada. Por ello las " casitas " de Aridio García son diferentes de las de Peña Defilló, Daniel Henríquez o Marcos Lluberes, por mencionar sólo a algunos de los artistas criollos que han hecho del hábitat humano uno de los motivos icnográficos que les son más característicos. Hay tres grupos principales de pinturas en esta selección, curada por el crítico y curador de arte Abil Peralta. Por una parte, los trabajos en que las pinceladas, siempre ejecutadas según un ritmo cruzado, se articulan en celdillas, que recuerdan las de un esmalte "cloisonné", donde la materia se compone como una pasta brillante, y el dibujo y la imagen figurativa parecen más bien un pretexto para el juego plástico, para subrayar la belleza triunfante de la materia colorida. En otro grupo de cuadros, la superficie es más plana, y el recurso favorito es la mancha. Aquí el color se resalta más que la materia, y podemos considerar y disfrutar sobre todo de la variedad de gamas cromáticas que maneja el artista, desde los tierras rojizos de algunos cuadros, que subrayan lo telúrico y lo emocional de unas ambientaciones muy calidas, a la difícil armonía de los verdes, en los que no podemos evitar sentir una alusión a la exhuberancia de la naturaleza, en medio de la cual comparecen, un poco dispersas, las casitas emblemáticas. También los grises, o los azules, ponen una nota expresa en un conjunto donde, pese a la variedad, siempre se evidencia la voluntad de ordenar las armonías en torno a gamas precisas y delimitadas, con una concentración racional y ordenada que no desmerece en nada de la capacidad de expresión emocional del cromatismo. Finalmente, hay piezas casi abstraccionistas, donde la casita es casi un signo, un ideograma, con una gestualidad concentrada, como un resumen de la experiencia y del sueno, que guarda algún parentesco con las caligrafías de Oriente, y que, con sus fondos de color plano, como los de la pintura religiosa medieval, nos desligan del universo empírico, y nos tornan al de lo onírico y lo numinoso. Esas casas que se tuercen y se curvan, que asumen giros inverosímiles y se trepan sobre montes y barrancos, junto a los ríos o los cauces secos, nos advierten de que, finalmente, la capacidad humana de habitar el mundo es un recurso de la imaginación. El humano es un mago de lo inhóspito, gracias al poder de su fantasía, y cualquier erial puede convertirse en huerto por la magia de su palabra, en tanto que esta, en sentido antropológico profundo, no es otra cosa que la voluntad de sentido que nos constituye y que nos habita.